Notas de los ex-alumnos del Ilse

HUMOR NEGRO
(Propuesto por Fernando Ferreyra)

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HOMENAJE A LA PEQUEÑEZ DE LOS HOMBRES

     Cuando los ex alumnos del ILSE, agradecemos la formación recibida, recordamos el esfuerzo de nuestros padres y  les rendimos un cálido homenaje a nuestros profesores y por supuesto a los fundadores del Instituto. En que acto no sentimos orgullo, al citar a los hombres de la generación del 80, a los grandes educadores que pasaron por esta casa y los nombres de los rectores grabados en el mármol de la entrada.

    Hablamos de la grandeza de la generación del 80 y sus frutos en el colegio, Bioy Casares y Girondo en las letras, Williams en la arquitectura, Escardó en la medicina o Lancelotti en el derecho.

    Siempre recordamos en las festividades que son cincuenta y cuatro, los colegios universitarios en todo el país, que tomaron nuestro plan de estudios.

    Pero olvidamos que tanta grandeza y tanta historia se deben a la pequeñez de un hombre, que hoy trataremos de reparar. Por que no existiría nuestro colegio, ni parte de la reforma universitaria, sino fuera por la arbitrariedad de un inspector del Ministerio de Educación, cuyo nombre la historia olvidó. Quien al entrar una mañana de 1892 al Colegio Nacional de Buenos Aires, durante un recreo, se irritó por la burla de un grupo de alumnos, por su apariencia. El hecho pasó a mayores y una “pequeñez” terminó con el pedido de destitución del rector,  sin mediar investigación alguna y nombrando al propio inspector interinamente a cargo  del colegio con facultades extraordinarias. Si el inspector creyó que con este proceder daba por terminado el hecho, el destino le tenía deparado una sorpresa, para que fuera el primer eslabón del comienzo de nuestra historia. Por que para que invoquemos la grandeza de los hombres antes habrá llegado  la pequeñez de otros. Este hecho logró conmover a la opinión pública y la prensa toda lo condenó. Renunció el cuerpo de profesores en forma colectiva, secundado por muchos alumnos, la protesta estudiantil ganó la calle y entonces apareció el accionar de los hombres justos. Por que los próceres son personas comunes, con la salvedad que se atreven hacer cosas que otros no hacen. Hombres de estado, escritores, pensadores y profesores, se unieron para formar un Instituto independiente de las arbitrariedades del poder de turno y Libre de toda escuela política, religiosa y filosófica, defendiendo la libertad de Enseñanza. Con el apoyo de la Universidad, modificando sus estatutos para incorporarlo como colegio, nace la reforma y un nuevo modelo de educación. Luego tomarían este plan el Buenos Aires, El Pellegrini, El Monserrat y tantos otros. La formación intelectual de tantas generaciones,  se gestó gracias a un simple hecho menor de indisciplina y arbitrariedad. Cambiando la frase de  Winston Churchill podemos decir que “Nunca tantos debieron tanto a tan poco”, por que antes de  la grandeza de una generación que invirtió su tiempo y esfuerzos en la enseñanza, existió la pequeñez de un inspector, olvidado por la historia, que sin proponérselo ni quererlo, iniciaría la mayor reforma pedagógica secundaria de Argentina. Hoy nuestro país vive horas terribles por la mediocridad de otros hombres, es justo pensar que es el comienzo de una nueva historia, en que la pequeñez de algunos ya a jugado su rol y que la grandeza de una nueva generación está por llegar. Depende de los hombres justos, el papel que quieran desempeñar.

Arq. Fernando G. Ferreyra
Presidente de la Asociación de Ex Alumnos del IlSE

 

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